viernes, 11 de septiembre de 2026

Mi libro de vida - podcast - Episodio 6 - Culpable

 


Culpable


Cuando sufres un abuso en la infancia, la mente se ve obligada a realizar una maniobra desesperada para intentar sobrevivir al horror. Al ser un niño, tu cerebro no puede procesar la maldad o la perversión del agresor, de modo que busca una explicación lógica y asume una mentira devastadora: terminar creyendo que la culpa fue tuya.  


El gran problema es que esa culpa no se queda encerrada en el pasado. Se filtra en tu cabeza, echa raíces y se convierte en una sombra permanente que te acompaña durante toda tu vida. Con los años, te descubres atrapado en un bucle absurdo: sintiéndote culpable por cosas que ni te van ni te vienen, pidiendo perdón por existencias ajenas, cargando con los problemas, errores o frustraciones de los demás y viviendo con la sensación constante de que tienes la culpa de todo lo malo que ocurre a tu alrededor. Es la trampa de una mente entrenada para asumir una responsabilidad que jamás te perteneció.  Esa carga se transforma en un castigo diario donde te exiges lo imposible, martirizándote con la falsa idea de que podías haber evitado el daño o actuado de otra manera. Terminas sintiendo que tu propio cuerpo no te pertenece y que la culpa es una jaula oxidada de la que no sabes cómo salir. Te condenas a ti mismo por sucesos cotidianos sin sentido, solo porque el trauma te enseñó a ser el culpable perfecto.  


La canción «Culpable» (Guilty) nace precisamente para destrozar esa condena. Es un grito directo para exponer el peso de esa mochila ajena, señalar el origen real de esa mentira y empezar a liberarte de todo el dolor que te obligaron a cargar por culpa de un monstruo. Forma parte de esta primera etapa donde sacamos a la luz lo que durante años estuvo enterrado en la oscuridad.


El enlace a Ivoox

https://www.ivoox.com/episodio-6-culpable-audios-mp3_rf_180103685_1.html


Enlace a YouTube

 


La canción en YouTube    

   


La canción en suno  https://suno.com/s/GE8pEJ2e0PWsxPPC


Culpable


Las palabras que dijiste son veneno en mi garganta

una pesada cadena en un barco medio hundido

Veo tu rostro en cada puerta abierta

diciéndome que debería haber hecho más


El sol sigue brillando,  parece un engaño

cada tic-tac del reloj es una condena

Veo el fantasma de lo que solía ser

mirándome fijamente, en silencio


Camino por la cuerda floja, esperando la llamada

para enfrentarme al juicio, para mantenerme en pie

Pero mis piernas se sienten débiles, mis manos están entumecidas

por el peso de todo lo que me he convertido


Culpable, ya no puedo escapar de este infierno 

solo paso los días aguantando el dolor 

Culpable, esa voz me persigue a todas horas

en mi propia piel estoy atrapado


Una promesa rota, una mentira clavada

una razón por la que solo quiero morir

La voz dentro de mi cabeza, un zumbido constante

dice: «Tú hiciste todo esto por tu cuenta»


Me dijeron que no es mi responsabilidad

pero la carga es pesada, el aire da miedo

Llevo una marca, una letra escarlata

que me dice que podría haber sido mejor


Siento que mi cuerpo no es mío

y el miedo es la única voz que conozco


Culpable, ya no puedo escapar de este infierno 

solo paso los días aguantando el dolor 

Culpable, esa voz me persigue a todas horas

en mi propia piel estoy atrapado


Este camino solitario, esta noche interminable

perdido en una batalla que no puedo librar

Mi propia maldita culpa, un acto fatal

una semilla amarga, una necesidad ardiente

de huir


El mundo se mueve, pero yo estoy quieto

atrapado en un bucle, en contra de mi voluntad

No hay escapatoria de lo que hay dentro

de un lugar en el que tengo que esconderme


La paz que me robaste se ha ido

y ya no sé quién soy


Culpable, me encerraste en este infierno

Culpable, aguantando este dolor

Culpable, esa voz me machaca la cabeza

Culpable, me rompiste por dentro

Culpable, en mi propia piel

Culpable, estoy atrapado

Culpable

Culpable de todo


y así me siento a diario

culpable de todo


Francis Taza


jueves, 10 de septiembre de 2026

Mi libro de vida - podcast - Episodio 5 - Vergüenza

 


Vergüenza

Detrás de esta canción no hay ficción ni adorno literario; hay una vivencia real, una cicatriz abierta y una huella que el paso de los años no ha logrado borrar.

La vergüenza es, quizás, la consecuencia más perversa y silenciosa que deja tras de sí el abuso sexual en la infancia. Cuando esta tragedia le ocurre a un niño, su mente, inocente y en pleno desarrollo, no alcanza a comprender la dimensión de la monstruosidad que está sufriendo ni la absoluta culpabilidad del agresor. Al no poder procesar semejante dolor, ocurre algo devastador: de forma inconsciente, el niño asume esa culpa como propia. Empieza a creer que hay algo "sucio", "malo" o "defectuoso" en su interior que provocó esa situación. Y es ahí, en la indefensión de la niñez, donde la vergüenza echa sus raíces más profundas.

Hoy, mirando hacia atrás con la distancia del tiempo, el adulto es capaz de comprender de forma racional y ponerle nombre a todo ese torbellino de emociones que de pequeño era totalmente incapaz de entender. Sin embargo, aunque la mente madure, la emoción se queda congelada en el tiempo. El niño lastimado sigue viviendo dentro. A medida que pasan los años, la vergüenza se metamorfosea y cambia de forma: el adulto aprende a construirse un disfraz social, a ensayar una sonrisa frente al mundo y a levantar muros altos y gruesos para protegerse del entorno y evitar que nadie descubra su secreto.

Pero, tras esos muros, nada ha cambiado realmente. Por dentro, la sensación de no ser digno de amor, el miedo constante a ser juzgado o expuesto, el rechazo visceral al propio reflejo en el espejo y el asco a la propia piel permanecen intactos. La vergüenza en la madurez se vuelve doblemente pesada: ya no es solo el dolor por lo que ocurrió en el pasado, sino el desgaste diario de seguir cargando en absoluta soledad con un secreto que asfixia el alma.

Escribir esta canción y ponerle voz es un acto necesario de valentía. Es romper el pacto de silencio impuesto durante décadas, desenterrar ese dolor callado, mirar de frente al espejo sin huir de la propia sombra y empezar a arrebatarle a la vergüenza el poder que ha tenido sobre mi vida durante tantos años.


Enlace a Youtube 



El video



Vergüenza


Miro fijamente el cristal, el fantasma en mis ojos

otro rostro que no reconozco

Una risa falsa que se hace eco de las mentiras

tatuadas en mi piel, bajo el disfraz


Dicen que los años lo borrarán todo

pero la suciedad se adentra más cada día

Construí un muro, pensé que estaba a salvo

pero cada farsa grita la desgracia


Las sombras crecen, se arrastran y se deslizan

yo estoy solo, listo para caer


Vergüenza, esta es una marca que no puedo borrar

un sabor amargo en mi propia cara

Vergüenza, cada vez que respiro, siento el frío

parado en esta colina manchada de lágrimas


Este sentimiento vacío, este miedo infinito

una lista de todas las cosas que desearía haber dicho

Esta pesada verdad, este llanto silencioso

persiguiendo los fragmentos de un sueño perdido


Mi propio reflejo, un espejo roto

la verdad se hace más fuerte, el miedo se hace más claro

Ooohhhhh, no hay ningún lugar donde esconderse

con este secreto encerrado en mi interior


Llevo este peso, llevo esta cadena

ahogándome en el ácido de un dolor oculto


Vergüenza, esta es una marca que no puedo borrar

un sabor amargo en mi propia cara

Vergüenza, cada vez que respiro, siento el frío

parado en esta colina manchada de lágrimas


Soy un cuerpo vacío, un alma a la deriva 

lleno de todas las cosas que desearía haber olvidado

Un recuerdo que no puedo simplemente tirar

un infierno solitario que tengo que pagar


El mundo es un escenario y yo soy un farsante

por el amor de Dios, por mi propio bien

Soy prisionero de mi propia mente

un alma destrozada que no puedo encontrar

Vergüenza, esta es una marca que no puedo borrar

vergüenza, un sabor amargo en mi propia cara

Vergüenza, la culpa oculta que apaga mi voz

Vergüenza, la sombra que arrastro al caminar

Vergüenza, la herida profunda que niega mi paz

Vergüenza, el eco del miedo que nunca se va 

Vergüenza, cada vez que respiro, siento el frío

vergüenza, de pie inmóvil en esta colina manchada de lágrimas

vergüenza

vergüenza


Francis Taza

viernes, 4 de septiembre de 2026

Mi libro de vida - podcast - Episodio 4 - El veneno de las palabras

 


El veneno de las palabras

Hay golpes que rompen los huesos, pero las palabras venenosas se meten en la sangre y pudren la propia identidad. Este tema va de la mano del anterior, enfocado en la misma maldad y en el mismo tiempo en que sufría el primer abuso.

Llegué a Benajarafe con unos 8 años, cuando mi padre compró en la
Urbanización La Sirena, un lugar de ensueño en primera línea de playa y no se vendió hasta 1998. Pasé allí casi dos décadas. 

Yo era solo un niño nuevo que no conocía a nadie. Para no estar solo, me pegué a mi hermano mayor, que hacía amigos fácilmente. En la que creo que fue la única vez que salí con él a la urbanización, apareció ella, ¿su nombre? Luz, tal como la nombro en la canción porque al principio tenía su luz. Aquella figura que parecía dulce por fuera vino a derramar su veneno más vil. Para conseguir sus propios fines, que era ligarse o follarse a Pepe, decidió eliminarme como niño de la pandilla y anularme como persona ante todos. Me cantó, me gritó y atacó mi inocencia y mi sexualidad. Viniendo de los abusos, esa combinación me destruyó por dentro. Me lanzó al exterior sin palabras, sin saber cómo reaccionar, hablar, pensar ni luchar.
Aquello me convirtió para siempre en alguien solitario, amargado y de pocas palabras. Encerrarme en mí mismo y ponerme una coraza de seriedad fue la única defensa que encontré, porque ya era un sufrimiento desmedido para un niño. Me arruinaron la infancia y me robaron la capacidad de ser feliz, sustituyendo la inocencia por una desconfianza constante y una tristeza que se me quedó clavada en los huesos. Me convirtieron en un fantasma que caminaba en vida, ahogado en su propio tormento y sin encontrar un solo segundo de paz.
No quería ni verme, ni oírme, ni sentirme; no me gustaba ni mi imagen ni mi persona, llegué a odiarme. Ya no me gusté nunca más y me odié para siempre.
Me hicieron así estas dos personas, por llamarlas de alguna manera; los odio tanto o más como me he odiado a mí mismo desde siempre.
Desde aquel momento, mi estancia allí o en cualquier lugar de este mundo maldito para mí se convirtió en una condena. Crecí sintiéndome
constantemente observado, juzgado, señalado, rechazado, acorralado,
condenado e invisible, pensando que era raro y lo peor de aquel lugar. No tuve amigos casi nunca; solo me juntaba con algún niño al que los demás también rechazaban, convirtiéndonos en los apartados. Años después, de más joven, alguno se me acercó por afinidad musical, casualidad de la vida, el hermano de ella, pero el daño de raíz ya estaba hecho.
Lo que más me pesa hoy no son solo aquellas palabras, sino el dolor de haber crecido con todo eso a la espalda, solo, en absoluto silencio y sin saber qué hacer. Siento una profunda lástima por el niño indefenso que fui, pero casi más por el adulto en el que me he convertido tras cargar cinco décadas con este peso.




Aquí lo tienes en YouTube 



Y su video  


Y en suno

El veneno de las palabras

Otro recuerdo que me persigue cada día
Cerca de los momentos de abuso, tan lejos
Son esas palabras las que marcaron mi vida para siempre
Ha sido insoportable, 47 años de sufrimiento

En un lugar al que íbamos en el calor del verano
Apareció una luz, parecía tan dulce
Pero no era así, fue el comienzo de mi dolor
Esa luz, esa persona, el reinado de mi peor pesadilla

El veneno de las palabras
querías echarme de la pandilla
El veneno de las palabras
me hundiste profundamente, es horrible
El veneno de las palabras
¿Estar cerca de ti era tan malo?
El veneno de las palabras
No querías testigos menores cuando te follaste a Pepe

Si tengo 8 años, si él me pone boca abajo
y ella me humilla con palabras injustas
Menosprecias mi edad, mi alma, mi sexualidad
Ambos sucesos me destrozan por dentro

Tú creaste mi debilidad, dudo de mí mismo a diario
Dudo de mi capacidad para comunicarme, tan frágil
Mi valor como persona, lo lamento constantemente
Me hiciste crecer con la peor autoestima, es verdad

El veneno de las palabras
Ahora no me miro ni me quiero
El veneno de las palabras
MI MEJOR SUEÑO, UN INFIERNO
El veneno de las palabras
Algún día te arrepentirás

En mis mejores días, sigo dudando de todo
Me hiciste construir un caparazón, sin alegría que aportar
Ni mi aspecto, ni mi persona, ya no me gustaban
Has sido y serás mi peor pesadilla

Ahora no sé quién soy ni cómo soy
No sé cómo definirme, no puedo entenderlo
Tantos años luchando por ser yo mismo
no sé cómo aceptarme. Ya lo ves

El veneno de las palabras
con tus palabras querías alejarme
El veneno de las palabras
solo conseguiste alejarme de todo
El veneno de las palabras
siempre solo y con miedo
El veneno de las palabras
Nadie sabe cómo soy realmente

TÚ MOLDEASTE MI INSEGURIDAD
MI CONFIANZA SE HIZO AÑICOS
¡EL VENENO DE LAS PALABRAS!

El veneno de las palabras, absurdo

El veneno de las palabras es sacar a la luz esa pesadilla, ponerle nombre a la crueldad que moldeó mi inseguridad y empezar a romper ese hechizo para reclamar, por fin, la paz que me robaron.

Francis Taza

martes, 1 de septiembre de 2026

 El retraso diagnóstico, las listas de espera interminables y la psiquiatrización del dolor no son errores administrativos: son violencia institucional y sesgo de género.



 Frente al abandono de la sanidad pública, la información y la organización colectiva son nuestras herramientas de autodefensa.  No estás sola ni exageras. En ENDOSUR FEM abrimos un espacio directo en tu móvil para estar conectadas sin intermediarios ni algoritmos: nuestro canal oficial de WhatsApp.  ¿Qué vas a encontrar en el canal?

• Novedades y convocatorias de la asociación.

• Guías de autodefensa médica y derechos laborales (incapacidades, bajas por dismenorrea, recursos).

• Actualidad y denuncias sobre el estado de la sanidad pública andaluza.

• Actividades, talleres y espacios de acompañamiento mutuo para mujeres en todas las etapas vitales (endometriosis, SOMP, etapas como la menopausia, dolor pélvico crónico).  

El dolor no se normaliza, los derechos se exigen.  

👉 Haz clic aquí y únete al canal en un solo paso: https://whatsapp.com/channel/0029VbDpmfKGk1Fv04Cezu41

📢 Por favor, comparte esta publicación en tus grupos vecinales, de familias o de salud. Romper el silencio salva vidas.  

🌐 Toda la información sobre nuestra labor en: endosurfem.com


Endosur Fem 

miércoles, 26 de agosto de 2026

Mi libro de vida - podcast - Episodio 3 - Escapar de la luz




Hay heridas que abren la carne, pero hay intromisiones en el corazón que resultan directamente mortales.
Ocurrió casi de seguido, en aquel mismo tiempo en que sufría el primer abuso.
Mientras mi mente de niño intentaba asimilar el golpe, apareció ella a la que en esta canción llamo "Luz", con toda la ironía del mundo, porque no trajo claridad sino la maldad más pura, fría y cegadora, aparte de llamarse así.
Vino a mofarse, a reírse y a atacar mi sexualidad de la forma más vil imaginable delante de todos. Yo era solo un niño de 8 años. Un niño que representaba la pureza, la inocencia, el juego y la limpieza del mundo. No sabía nada de la vida, no entendía qué era aquello, ni cómo debía actuar, ni cómo debía hablar, ni qué se suponía que tenía que hacer. No tenía herramientas para defenderme, ni alcance para comprenderlo, pero la crueldad de las risas y los cánticos me hizo saber que algo estaba terriblemente mal.
Por vergüenza y por ya pensar que todo andaba mal a mi alrededor, jamás se lo conté a mis padres ni a nadie. Me lo tragué todo en absoluto silencio. Y el verdadero dolor que arrastro no es solo aquel golpe inicial, sino la pesadilla diaria que tuvo que sufrir aquel niño solo en el mundo tanto tiempo solo y con eso dentro.
Sin saber cómo reaccionar, me replegué. No solo huí hacia afuera: huí hacia lo más profundo de mi interior. Todo se atrancó en mi alma. Empecé a agachar la cabeza y a esconder mi propio cuerpo. Me tapaba con prendas largas hasta en pleno verano porque esa humillación me hizo aborrecer todo lo que salía de mí: mi imagen, mis maneras, mi voz, mi propia existencia.

Aquellos dos traumas me hundieron por completo. Esa soledad se apoderó de mí y se volvió una condena que ha arruinado mi vida. Las burlas y las risas aún resuenan hoy en mi cabeza con el mismo mal de entonces. La paranoia se convirtió en mi sombra: aunque llegase el primero para ponerme en la fila del colegio, no podía soportar tener a nadie a la espalda; dejaba que todo el mundo me pasara para tener a todos de frente. Así fue en el colegio, en el instituto, en la calle y en la mili. La idea de ir a viajes de fin de estudio, a excursiones o a sitios con multitudes me aterraba. Relacionarme con chicas de joven era un muro gigante. Incluso hoy, después de casi cinco décadas, el sonido de unas pisadas detrás de mí me paraliza por completo, haciéndome imposible dar un paso tras otro.

He caminado en soledad durante 47 años, con poquísimos amigos que milagrosamente se acercaban a mí sin juzgarme. Es ahora, en el presente, cuando por fin cuento con el apoyo de mis amigos y de la familia que me sostiene e intenta ayudarme en medio de esta tormenta.


Aquí lo tienes en YouTube 


Y su video 


Y en suno


Escapar de la luz


Perdido en los ecos de un día de verano

Se llamaba Luz, ella me alejo

Escondido en lo más profundo

una máscara de dolor


Cuarenta y seis años huyendo

Hizo de mi vida un infierno

me arrastró hacia abajo

Para siempre trastornado

sin hacer ruido


Han pasado tantos años

¿Cómo puedo cambiar esto?

Retroceder en el tiempo

dejar atrás ese pasado de dolor


¿De dónde vengo? ¿A dónde voy?

Escapar de la luz, es todo lo que sé

De sus palabras crueles no puedo escapar

Atrapado en recuerdos que no puedo borrar

Escapar de la luz

Escapar de la luz


Su risa se convirtió en dagas en mi alma

Siempre escondiéndome, esquivando, fuera de control

Nadie me vio, a nadie le importó protegerme

Siempre huyendo de esa luz que se mostró


Las sombras me persiguen día y noche

Las cicatrices no se curan, el odio arde con tanta intensidad

Detesto la luz que me hizo dudar

Mi vida está estancada, no encuentro una salida


¿De dónde vengo? ¿A dónde voy?

Escapar de la luz, es todo lo que sé

De sus palabras crueles no puedo escapar

Atrapado en recuerdos que no puedo borrar

Escapar de la luz

Escapar de la luz


He conocido el amor, he conocido la pérdida

Pero su luz destrozó el rumbo de mi vida

Sigo buscando una nueva forma de ser

Mi mejor amigo me ayuda a liberarme


¿De dónde vengo? ¿A dónde voy?

Escapar de la luz, es todo lo que sé

sus palabras aún me persiguen, pero me liberaré

De la luz que intentó cegarme


Una vida, un dolor, pero la esperanza permanece

Me encontraré más allá de las cadenas de la luz

Escapar de la luz

Escapar de la luz



Si miras la portada de la canción, ves a ese niño de 8 años corriendo por la playa junto a mi versión adulta, mientras esa figura siniestra flota al fondo. Encaja de forma escalofriante con la realidad: Escapar de la Luz es la huida desenfrenada de casi cinco décadas, pero también el punto donde el adulto vuelve para abrazar a ese niño, plantar cara a esa falsa luz y romper de una vez por todas las cadenas de ese tormento.

Francis Taza

viernes, 7 de agosto de 2026

Nuevo single - El muro de tu empatia

Hay una soledad muy amarga: la que sientes cuando rompes un silencio de décadas y descubres que la gente que te rodea no es capaz de aguantar el peso de tu verdad.

Este tema nace de la decepción de ver cómo algunos amigos le ponen límites a mi dolor. Quieren estar ahí, pero solo si no incomodo; quieren apoyarme, pero sin mirar las heridas. No lo hacen por maldad, sino por su propia incapacidad de gestionar un horror que les supera. Pero pedirme que no hable de «tanta pena» es pedirme que me vuelva a tragar el veneno que casi me destruye.

En su momento, gracias a Suno y a las posibilidades que me dio, pude crear My Book of Life, aquel proyecto en inglés que literalmente me salvó la vida. Ahora estoy trasladando todo al podcast Mi libro de vida, en castellano, y preparando un último disco (aún sin título) del que esta canción será el primer single.

Este disco hablara de mi vida, igual que los anteriores, pero con la visión que tengo hoy. Después de tanto luchar y de intentar sanar a través de mis canciones, así es como lo percibo, como lo siento y como lo vivo ahora mismo.



Y en la pagina de Suno https://suno.com/s/E4W08f3KX7lCYkdT

El muro de tu empatía no es una canción de odio, es desenmascarar la realidad. Es mi decisión firme de no volver a maquillar mi historia para no incomodar a nadie. Quien no pueda escuchar mi verdad, que se haga a un lado, porque la voz que me robaron a los 8 años ya no se vuelve a apagar por cuidar la comodidad de nadie.

El muro de tu empatía


Este silencio no es mi silencio

Es el refugio de tu comodidad

Dices estar si todo va bien

Pero mi verdad te hace dudar.


Cargué con la culpa cincuenta años

Y cuando por fin decido gritar

Me pides que apague mi propio fuego

Porque mi historia te hace temblar.


No quieres oír tanta pena

No sabes qué hacer con mi dolor

Prefieres la máscara que llevaba

A mirar de frente a mi destructor.


El muro de tu empatía

Se levanta ante mi dolor

El muro de tu empatía

Prefieres el silencio a mi voz.


Me das la espalda con cortesía

Diciendo que no puedes más

Me pides ayuda, pero con límites

Sin salpicar tu falsa paz.


Entiendo tu miedo, entiendo tu huida

No todos aguantan la oscuridad

Pero yo no voy a volver a callarme

Para cuidarte tu tranquilidad.


El muro de tu empatía

Se levanta ante mi dolor

El muro de tu empatía

Prefieres el silencio a mi voz.


Sigo adelante con mi cicatriz

Sin tu permiso para sangrar

La voz que me robaron de niño

Ya nadie la vuelve a apagar.


El muro de tu empatía

Es mi dolor

El muro de tu empatía

Es mi voz

El muro de tu empatía

mi voz


mi voz

Francis Taza