miércoles, 14 de octubre de 2026

Mi libro de vida - podcast - Episodio 18 - El rio del olvido

 


El río del olvido

Bienvenidos de nuevo a este espacio. Hoy quiero hablaros de una canción que nace directamente de una de las batallas más oscuras y silenciosas que puede librar una persona: la depresión.

Cuando acumulas tantas luchas internas, tanto malestar y tanto dolor que sientes que ya no te queda ni un solo hueco libre dentro de ti, la mente empieza a jugarte en contra. Todo lo malo que pasa a tu alrededor lo transformas como si fuera culpa tuya, te lo interiorizas, te lo crees y, cuando te quieres dar cuenta, ya te has cargado a la espalda otra losa más contra la que luchar. Suma y sigue.

En medio de ese ahogo, de esa desesperación por buscar una tregua, de repente te cruzas con una historia o con un lugar que te hace fantasear con una salida rápida. Y de ahí nace la idea de esta canción.

He viajado mucho a lo largo de mi vida, y en uno de esos viajes pasé por las orillas del río Limia. Para quienes no conozcan la historia o la leyenda antigua, se decía que este río era el mítico río del olvido. La tradición contaba que si te sumergías en sus aguas o lo cruzabas, tu memoria se borraba por completo, perdiendo todo rastro de quién eras y de lo que habías vivido. Cuenta la leyenda que los soldados romanos no se atrevían a cruzarlo por miedo a perder sus recuerdos, hasta que su capitán tuvo que dar el paso, llamar a sus hombres uno a uno por su nombre desde la otra orilla y demostrarles que la memoria seguía intacta.

Al estar allí parado, en la orilla del Limia, no pude evitar hacerme la pregunta: si existiera de verdad un río capaz de hacerte olvidar tanto mal, ¿te atreverías a cruzarlo?

La tentación era gigantesca. ¿Quién no querría borrar de golpe la oscuridad, el aguijón amargo de la injusticia, el odio, las traiciones y las heridas que te han dejado marcado para siempre? Poder tirar todo ese sufrimiento al agua y encontrar por fin un poco de paz interior.

Pero justo cuando estás a punto de dar el paso, el corazón te da un vuelco y la razón se impone. Te das cuenta de la trampa. Si te sumerges en ese río para borrar lo malo, borras también lo bueno. Borras la historia de la gente que has amado, borras los recuerdos bonitos, los momentos preciados y la memoria de quienes ya no están o de quienes han luchado a tu lado. No se puede traicionar todo eso solo para evitar el dolor. Perder la oscuridad es un deseo muy tentador, pero el precio a pagar es demasiado alto.

Por eso, en la canción, el río se queda sin cruzar. Me doy la vuelta. Decido no olvidar.

Decido mirar de frente al dolor, asumir las cicatrices y seguir luchando sin arrepentimiento. Porque al final, nuestras luces y nuestras sombras son las que nos definen. Y mientras sigamos en pie enfrentando la tormenta, el amor y lo que realmente importa prevalecerán sobre cualquier infierno.

Con todos vosotros, El río del olvido.

Enlace a Ivoox

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El podcast en YouTube


El video 


La canción en suno https://suno.com/s/9fHtmeifXBYHZqZi

El río del olvido


Cuentan las leyendas de un lugar lejano

donde un río fluía con un canto extraño

Sus aguas guardaban un misterio antiguo

que a todos los hombres causaba respeto


Miedo a cruzar y perder la memoria

si entrabas al agua borrabas tu historia

Nadie se atrevía a dar ese paso

nadie luchaba ante aquel temor


Un capitán valiente rompió la maldición

cruzó aquel río sin perder la razón

Llamó a sus soldados, les hizo entender

que era solo un mito y no había qué temer


El río del olvido, una historia antigua

El río del olvido, una historia por contar

El río del olvido


Un día en la orilla del río me paré

su oscuro misterio me hizo dudar

Cruzar o no cruzar, la elección era mía

¿podría olvidar todo mi dolor?


Borrar la oscuridad, el odio y el dolor

quitar de mi alma todo el sufrimiento

El aguijón de la injusticia, con su golpe duro

las heridas profundas y el mal que sembró


El río del olvido, la oportunidad de escapar

el río del olvido, mi paz para encontrar

El río del olvido


Pero entonces me detuve, el corazón me frenó

si olvido tu historia, todo se acabó

Se borrará tu vida, el recuerdo y la verdad

lo bueno y lo malo en la eternidad


La razón prevaleció, di un paso atrás

no iba a traicionar lo que me diste en vida

Borrar la oscuridad era tentador

pero el precio a pagar era demasiado alto


El río del olvido, la llamada de la razón

El río del olvido, me mantendré en pie

El río del olvido, no olvidaré

El río del olvido, no hay motivo para el arrepentimiento

El río del olvido, a través del dolor lucharé

El río del olvido, tu amor sobrevivirá

El río del olvido

Olvido

Olvido


Francis Taza

domingo, 11 de octubre de 2026

Mi libro de vida - podcast - Episodio 17 - Dios ¿Quién soy yo?

 


Dios, ¿Quién soy yo?

Bienvenidos a un nuevo capítulo de Mi libro de vida. Hoy quiero presentaros un tema que no pertenece a un momento puntual del pasado, sino a toda mi existencia: «Dios, ¿Quién soy yo?». Es una canción que siempre ha estado viva en mí, porque refleja una lucha constante que me ha acompañado en cada una de las etapas de mi camino.

Llevo muchísimos años sin creer. La fe se ahogó hace mucho tiempo entre tantas preguntas sin respuesta, dejándome siempre sembrado de dudas. Durante toda mi vida me he preguntado por qué se me abandonó a mi suerte, por qué tuve que pasar por tantas cosas y por qué se permitió que la oscuridad y el dolor me alcanzaran cuando solo era un niño indefenso. Este tema nació de ese abismo; es un diálogo cara a cara con lo divino, un grito de rabia, pero también una declaración de independencia donde paso de ser el juzgado a ser quien pide cuentas.

Si os fijáis en la portada de la canción, hay una imagen que lo resume todo a la perfección: se ve a mi 'yo' de niño y a mi 'yo' de adulto, cogidos de la mano, mirando hacia lo inmenso y cuestionándolo todo. Es la representación de esa herida que no se cierra y de esa búsqueda constante de identidad.

Llevar este proyecto a la realidad no fue un camino sencillo. Hubo una auténtica batalla técnica detrás de la producción para conseguir encajar y cuadrar las dos voces, ajustando cada estrofa para que la conversación entre la voz masculina y la femenina tuviera el impacto dramático que yo tenía en la cabeza. Pero, al final, la canción encontró su forma y logró transmitir exactamente esa fuerza, ese dolor y esa ruptura definitiva.

Esta canción nació con la idea de que, en una hipotética presentación en directo, la cantaran mis dos mejores amigos, cosa que ya no se podrá hacer realidad.

Os dejo con «Dios, ¿Quién soy yo?». Escuchadla con atención, porque en cada verso hay un pedazo de mi historia y de mi verdad.

Enlace a Ivoox

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El podcast en YouTube 



 El video 



La canción en suno https://suno.com/s/HwNULvt1jnHcX7Vl

Dios, ¿Quién soy yo?


Recuerdo la inocencia de aquel niño

con un mundo entero por delante,

sin miedo a nada, libre del peligro

¿Por qué permitiste que se acercaran?


No tengas miedo, yo te cuidaré

haré lo que sea para que no sufras

déjame velar por ti

prometo que a mi lado habrá paz y amor


Confié en ti, y en un segundo

mi mundo entero se perdió

Solo era un niño indefenso

y cuando el mal llegó, todo se acabó


Confía en mí una vez más

juntos cazaremos al mal

yo los mantendré alejados

¿por qué le das la espalda a Dios?


Llegaste muy tarde, los dejaste huir

dos ángeles caídos sembrando su mal

ahora no te atreverás a dar la cara por mí

tu silencio de nuevo me vuelve a condenar


Siento que te fui perdiendo

Te descuidé con el tiempo

y cuando fui a buscarte

me entristeció ver que ya no estabas


Mi infancia entera quedó destruida

mi juventud hecha mil pedazos

mi presente es un mar de dudas

si me creaste como un ángel, ¿por qué?


Son verdaderos monstruos sin alma

mira cómo destruyeron todo

ahora que el tiempo sigue pasando

rezo para que vuelvas a mí


No quiero maldecirte Dios

por dejarme tirado a mi suerte

has hecho que mi vida sea muy cruel

pero ya no siento nada por ti


Dios, ¿Quién soy?

¿Por qué has dejado que esto sucediera?

Dios, ¿todavía me reconoces?

Todo murió dentro de mí


Dios, ¿Quién soy yo?

¿Dónde te has escondido?

Dios, ¿todavía me reconoces?

No queda nada por hacer


Ya no me sirven tus falsas promesas

tus palabras vacías ya no tienen valor

asume de una vez la culpa de tus actos

y deja de pedirme cuentas a mí


Reconozco que fallé en protegerte

que mi mano llegó tarde a tu dolor

asumo el peso de este silencio

y no volveré a pedir tu perdón


Dios, ¿Quién soy yo?

Atrévete a juzgarme

Dios, ¿Quién soy yo?

Ya no me verás más


Dios, ¿Quién soy yo?

Me alejaré de ti

Dios, ¿Quién soy yo?

Nunca me encontrarás


Dios, ¿Quién soy yo?

Rompiste todo lo que te di

Dios, ¿Quién soy yo?

Ya no me queda nada de ti


Dios, ¿Quién soy yo?

Cierro la puerta a tu recuerdo

Dios, ¿Quién soy yo?

Que se apague esta llama para siempre


Dios


Francis Taza

miércoles, 7 de octubre de 2026

Mi libro de vida - podcast - Episodio 16 - Aquí estoy

 


Aqui estoy


Hay momentos en la vida en los que sientes que todo lo que has construido se viene abajo. Recuerdo cuando murió mi padre… sentir ese vacío tan grande que lo único que quería era dejarlo todo, apagar las luces y despedirme de las redes, de la música, de todo.


Pero por dentro hay una fuerza que se resiste a apagarse. Supongo que no quería despedirme jamás, porque en el fondo sabía lo que vendría después… Tiempo más tarde me tocó afrontar la marcha de mi madre. Los dos, mis máximos protectores, se habían ido casi seguidos, dejándome con tantas conversaciones a medias y una herida profunda que aún duele. Si lo hubiera dejado todo la primera vez... ¿qué habría hecho cuando llegó el segundo golpe?


La música siempre ha estado ahí. Es verdad que ha habido épocas oscuras, momentos de dura depresión en los que sentía que esa magia que brotaba de mí se había secado, etapas donde incluso la propia música parecía abandonarme y pasar de largo sin poder alcanzarla. He tenido que cargar con cicatrices muy antiguas, desde los abusos y el bullying de niño, hasta la traición y la pérdida de grandes amistades en el camino.


Hoy me encuentro en un punto donde cuesta combinar el corazón, la mente y esa pasión desmedida. Un punto agridulce, marcado también por la incertidumbre de la salud y el miedo a un futuro incierto. Pero si algo me ha enseñado este viaje por y para la música, es que aunque la mente a veces se empeñe en hacer ganar a los recuerdos malos, las batallas nos moldean.


Esta no es una despedida desde el rencor, sino desde la paz. Se trata de aceptar el dolor, dar las gracias a quienes siempre estuvieron apoyando y mirando con los ojos del corazón, y plantarse con firmeza ante la tormenta. Porque pase lo que pase, la música sigue corriendo por mis venas.


Y aquí estoy.


El enlace a Ivoox

https://www.ivoox.com/episodio-16-aqui-estoy-audios-mp3_rf_181695072_1.html


El podcast en  YouTube 



El video  



La canción en suno https://suno.com/s/Lx2S5MSUiRMlXKXk


Aquí estoy


Sombras que aún perduran,

recuerdos que debo matar,

se apagan las luces, la gente se va

estoy aquí, destrozado.


He perdido a mis guardianes de paz

Su ausencia me hiere profundamente 

La música que una vez me sano

Ahora se desvanece sin más 


Aquí estoy, no me iré en silencio nunca más

Aquí estoy, aunque mi corazón sigue roto

Aquí estoy, este adiós no durará para siempre

Aquí estoy, dejar ir me hace más fuerte

Aquí estoy


El miedo acecha un futuro incierto

Superé tormentas que a otros aterran

Cansado y agotado hasta los huesos

mis cicatrices cuentan mil batallas


La vida puede ser dura y cruel

pero alguien siempre necesita ayuda

Nunca imaginé tanta oscuridad

le rezo a Dios por mi liberación


Aquí estoy, no me iré en silencio nunca más

Aquí estoy, aunque mi corazón sigue roto

Aquí estoy, este adiós no durará para siempre

Aquí estoy,  dejar ir me hace más fuerte

Aquí estoy


Cae el telón en silencio

Mi historia tiene que seguir

Cruzaré esta oscuridad

hasta que rompa el nuevo día


Aquí estoy

Aquí estoy


Francis Taza

martes, 6 de octubre de 2026

Mi libro de vida - podcast - Episodio 15 - Os quiero

 


Os quiero

En mi familia siempre fuimos de querernos mucho, pero no éramos de decírnoslo con palabras. El cariño se demostraba en los hechos, en un abrazo, en una sonrisa o en una mirada cómplice.

Cuando mi padre cayó enfermo en el hospital, yo estaba en desempleo. Me quedaba con él todas las noches y casi todas las mañanas. Llegó aquel fatídico Día del Padre; estaba sentado a sus pies, le agarraba la mano, lo felicitaba y le decía "te quiero". Pero él ya no me escuchó. Me di la vuelta tan solo un segundo y su respiración se apagó de golpe. Escuchar irse su último aliento de entre mis manos me partió el alma, y es un golpe duro que me acompaña hasta el día de hoy.

A partir de ese momento me juré que no me volvería a pasar y empecé a decírselo a mi madre muy a menudo. Dos años más tarde, cuando sus problemas de movilidad hicieron imposible atenderla adecuadamente en casa a pesar de todos los esfuerzos, tuvimos que tomar la difícil decisión de llevarla a una residencia. Aunque estaba cerca, mis viajes de trabajo me hacían sentir lejos. Iba a verla todo lo que podía, pero me dolía enormemente dejarla allí; siempre sentí que la había abandonado.

Con mi madre ya en el hospital, mi última visita fue un cruce de miradas que duró casi una hora entera. Ella ya no podía hablar, pero con esos ojillos me lo contaba todo. Yo no podía dejar de mirarla, y así estuvimos hasta que me tuve que marchar. Días después, falleció precisamente el día en que yo me encontraba más lejos, trabajando en los Picos de Europa. Fue una angustia terrible hacer ese viaje de vuelta para poder darle mi último adiós.

De mi padre me llevo la lección del silencio y su último aliento. De mi madre, esa hora eterna mirándonos a los ojos.Y para mí, decir que están allí arriba no es solo hablar del cielo; es recordar aquella casa de mis abuelos Paco e Isabel en el Camino Nuevo, un lugar lleno de vida y de recuerdos donde sé que vuelven a estar juntos. Hoy sé que ambos, estén donde estén, conocen de sobra lo que hay en mi corazón. 

Os quiero.

Enlace a Ivoox

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El video 


La canción en suno 

https://suno.com/song/fd419283-349d-4bc5-a5d2-66537f08ccee

Os quiero


La pérdida de mis padres,

Un dolor que te arranca el corazón

yo  estaba lleno de amor por ellos,

Y un día marcharon allí arriba.


El camino de mi padre trazaba

Su rumbo hacia las puertas del cielo.

Mientras yacía enfermo, le cuidaba,

se fue sin dejar rastro de dolor.


A su lado, en la cama del hospital,

escuchaba su respiración

Le cogí la mano y le hablé

hasta que exhaló su último aliento.


«Te quiero», palabras que no logré decir,

«Te quiero», lo lamento cada día.

«Te quiero», siempre, día y noche

«Te quiero»


mi madre fue en su búsqueda

y dejó en mí un último recuerdo

nuestros corazones entrelazados,

Nuestras miradas alineadas.


La dejé allí, Por su cuidado

Pensé que estaría bien

Pero mi corazón no pudo soportarlo,

Siento que la abandoné allí.


«Te quiero», palabras que aprendí a decir,

«Te quiero», cada día, cada noche.

«Te quiero», con una mirada, ella lo sabía,

pero las palabras son eternas


«De mi padre, su último aliento tomé 

de mi madre, su última mirada.

Nunca he amado así en mi vida,

en mi corazón, ambos seguís vivos.


os quiero, daría mi vida por vosotros,

os echaré de menos mientras viva.

Pronto nos veremos, más allá del cielo,

os quiero hasta el día en que muera.


Francis Taza