domingo, 11 de octubre de 2026

Mi libro de vida - podcast - Episodio 17 - Dios ¿Quién soy yo?

 


Dios, ¿Quién soy yo?

Bienvenidos a un nuevo capítulo de Mi libro de vida. Hoy quiero presentaros un tema que no pertenece a un momento puntual del pasado, sino a toda mi existencia: «Dios, ¿Quién soy yo?». Es una canción que siempre ha estado viva en mí, porque refleja una lucha constante que me ha acompañado en cada una de las etapas de mi camino.

Llevo muchísimos años sin creer. La fe se ahogó hace mucho tiempo entre tantas preguntas sin respuesta, dejándome siempre sembrado de dudas. Durante toda mi vida me he preguntado por qué se me abandonó a mi suerte, por qué tuve que pasar por tantas cosas y por qué se permitió que la oscuridad y el dolor me alcanzaran cuando solo era un niño indefenso. Este tema nació de ese abismo; es un diálogo cara a cara con lo divino, un grito de rabia, pero también una declaración de independencia donde paso de ser el juzgado a ser quien pide cuentas.

Si os fijáis en la portada de la canción, hay una imagen que lo resume todo a la perfección: se ve a mi 'yo' de niño y a mi 'yo' de adulto, cogidos de la mano, mirando hacia lo inmenso y cuestionándolo todo. Es la representación de esa herida que no se cierra y de esa búsqueda constante de identidad.

Llevar este proyecto a la realidad no fue un camino sencillo. Hubo una auténtica batalla técnica detrás de la producción para conseguir encajar y cuadrar las dos voces, ajustando cada estrofa para que la conversación entre la voz masculina y la femenina tuviera el impacto dramático que yo tenía en la cabeza. Pero, al final, la canción encontró su forma y logró transmitir exactamente esa fuerza, ese dolor y esa ruptura definitiva.

Esta canción nació con la idea de que, en una hipotética presentación en directo, la cantaran mis dos mejores amigos, cosa que ya no se podrá hacer realidad.

Os dejo con «Dios, ¿Quién soy yo?». Escuchadla con atención, porque en cada verso hay un pedazo de mi historia y de mi verdad.

Enlace a Ivoox

https://www.ivoox.com/episodio-17-dios-quien-soy-yo-audios-mp3_rf_181839122_1.html

El podcast en YouTube 



 El video 



La canción en suno https://suno.com/s/HwNULvt1jnHcX7Vl

Dios, ¿Quién soy yo?


Recuerdo la inocencia de aquel niño

con un mundo entero por delante,

sin miedo a nada, libre del peligro

¿Por qué permitiste que se acercaran?


No tengas miedo, yo te cuidaré

haré lo que sea para que no sufras

déjame velar por ti

prometo que a mi lado habrá paz y amor


Confié en ti, y en un segundo

mi mundo entero se perdió

Solo era un niño indefenso

y cuando el mal llegó, todo se acabó


Confía en mí una vez más

juntos cazaremos al mal

yo los mantendré alejados

¿por qué le das la espalda a Dios?


Llegaste muy tarde, los dejaste huir

dos ángeles caídos sembrando su mal

ahora no te atreverás a dar la cara por mí

tu silencio de nuevo me vuelve a condenar


Siento que te fui perdiendo

Te descuidé con el tiempo

y cuando fui a buscarte

me entristeció ver que ya no estabas


Mi infancia entera quedó destruida

mi juventud hecha mil pedazos

mi presente es un mar de dudas

si me creaste como un ángel, ¿por qué?


Son verdaderos monstruos sin alma

mira cómo destruyeron todo

ahora que el tiempo sigue pasando

rezo para que vuelvas a mí


No quiero maldecirte Dios

por dejarme tirado a mi suerte

has hecho que mi vida sea muy cruel

pero ya no siento nada por ti


Dios, ¿Quién soy?

¿Por qué has dejado que esto sucediera?

Dios, ¿todavía me reconoces?

Todo murió dentro de mí


Dios, ¿Quién soy yo?

¿Dónde te has escondido?

Dios, ¿todavía me reconoces?

No queda nada por hacer


Ya no me sirven tus falsas promesas

tus palabras vacías ya no tienen valor

asume de una vez la culpa de tus actos

y deja de pedirme cuentas a mí


Reconozco que fallé en protegerte

que mi mano llegó tarde a tu dolor

asumo el peso de este silencio

y no volveré a pedir tu perdón


Dios, ¿Quién soy yo?

Atrévete a juzgarme

Dios, ¿Quién soy yo?

Ya no me verás más


Dios, ¿Quién soy yo?

Me alejaré de ti

Dios, ¿Quién soy yo?

Nunca me encontrarás


Dios, ¿Quién soy yo?

Rompiste todo lo que te di

Dios, ¿Quién soy yo?

Ya no me queda nada de ti


Dios, ¿Quién soy yo?

Cierro la puerta a tu recuerdo

Dios, ¿Quién soy yo?

Que se apague esta llama para siempre


Dios


Francis Taza

miércoles, 7 de octubre de 2026

Mi libro de vida - podcast - Episodio 16 - Aquí estoy

 


Aqui estoy


Hay momentos en la vida en los que sientes que todo lo que has construido se viene abajo. Recuerdo cuando murió mi padre… sentir ese vacío tan grande que lo único que quería era dejarlo todo, apagar las luces y despedirme de las redes, de la música, de todo.


Pero por dentro hay una fuerza que se resiste a apagarse. Supongo que no quería despedirme jamás, porque en el fondo sabía lo que vendría después… Tiempo más tarde me tocó afrontar la marcha de mi madre. Los dos, mis máximos protectores, se habían ido casi seguidos, dejándome con tantas conversaciones a medias y una herida profunda que aún duele. Si lo hubiera dejado todo la primera vez... ¿qué habría hecho cuando llegó el segundo golpe?


La música siempre ha estado ahí. Es verdad que ha habido épocas oscuras, momentos de dura depresión en los que sentía que esa magia que brotaba de mí se había secado, etapas donde incluso la propia música parecía abandonarme y pasar de largo sin poder alcanzarla. He tenido que cargar con cicatrices muy antiguas, desde los abusos y el bullying de niño, hasta la traición y la pérdida de grandes amistades en el camino.


Hoy me encuentro en un punto donde cuesta combinar el corazón, la mente y esa pasión desmedida. Un punto agridulce, marcado también por la incertidumbre de la salud y el miedo a un futuro incierto. Pero si algo me ha enseñado este viaje por y para la música, es que aunque la mente a veces se empeñe en hacer ganar a los recuerdos malos, las batallas nos moldean.


Esta no es una despedida desde el rencor, sino desde la paz. Se trata de aceptar el dolor, dar las gracias a quienes siempre estuvieron apoyando y mirando con los ojos del corazón, y plantarse con firmeza ante la tormenta. Porque pase lo que pase, la música sigue corriendo por mis venas.


Y aquí estoy.


El enlace a Ivoox

https://www.ivoox.com/episodio-16-aqui-estoy-audios-mp3_rf_181695072_1.html


El podcast en  YouTube 



El video  



La canción en suno https://suno.com/s/Lx2S5MSUiRMlXKXk


Aquí estoy


Sombras que aún perduran,

recuerdos que debo matar,

se apagan las luces, la gente se va

estoy aquí, destrozado.


He perdido a mis guardianes de paz

Su ausencia me hiere profundamente 

La música que una vez me sano

Ahora se desvanece sin más 


Aquí estoy, no me iré en silencio nunca más

Aquí estoy, aunque mi corazón sigue roto

Aquí estoy, este adiós no durará para siempre

Aquí estoy, dejar ir me hace más fuerte

Aquí estoy


El miedo acecha un futuro incierto

Superé tormentas que a otros aterran

Cansado y agotado hasta los huesos

mis cicatrices cuentan mil batallas


La vida puede ser dura y cruel

pero alguien siempre necesita ayuda

Nunca imaginé tanta oscuridad

le rezo a Dios por mi liberación


Aquí estoy, no me iré en silencio nunca más

Aquí estoy, aunque mi corazón sigue roto

Aquí estoy, este adiós no durará para siempre

Aquí estoy,  dejar ir me hace más fuerte

Aquí estoy


Cae el telón en silencio

Mi historia tiene que seguir

Cruzaré esta oscuridad

hasta que rompa el nuevo día


Aquí estoy

Aquí estoy


Francis Taza

martes, 6 de octubre de 2026

Mi libro de vida - podcast - Episodio 15 - Os quiero

 


Os quiero

En mi familia siempre fuimos de querernos mucho, pero no éramos de decírnoslo con palabras. El cariño se demostraba en los hechos, en un abrazo, en una sonrisa o en una mirada cómplice.

Cuando mi padre cayó enfermo en el hospital, yo estaba en desempleo. Me quedaba con él todas las noches y casi todas las mañanas. Llegó aquel fatídico Día del Padre; estaba sentado a sus pies, le agarraba la mano, lo felicitaba y le decía "te quiero". Pero él ya no me escuchó. Me di la vuelta tan solo un segundo y su respiración se apagó de golpe. Escuchar irse su último aliento de entre mis manos me partió el alma, y es un golpe duro que me acompaña hasta el día de hoy.

A partir de ese momento me juré que no me volvería a pasar y empecé a decírselo a mi madre muy a menudo. Dos años más tarde, cuando sus problemas de movilidad hicieron imposible atenderla adecuadamente en casa a pesar de todos los esfuerzos, tuvimos que tomar la difícil decisión de llevarla a una residencia. Aunque estaba cerca, mis viajes de trabajo me hacían sentir lejos. Iba a verla todo lo que podía, pero me dolía enormemente dejarla allí; siempre sentí que la había abandonado.

Con mi madre ya en el hospital, mi última visita fue un cruce de miradas que duró casi una hora entera. Ella ya no podía hablar, pero con esos ojillos me lo contaba todo. Yo no podía dejar de mirarla, y así estuvimos hasta que me tuve que marchar. Días después, falleció precisamente el día en que yo me encontraba más lejos, trabajando en los Picos de Europa. Fue una angustia terrible hacer ese viaje de vuelta para poder darle mi último adiós.

De mi padre me llevo la lección del silencio y su último aliento. De mi madre, esa hora eterna mirándonos a los ojos.Y para mí, decir que están allí arriba no es solo hablar del cielo; es recordar aquella casa de mis abuelos Paco e Isabel en el Camino Nuevo, un lugar lleno de vida y de recuerdos donde sé que vuelven a estar juntos. Hoy sé que ambos, estén donde estén, conocen de sobra lo que hay en mi corazón. 

Os quiero.

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El video 


La canción en suno 

https://suno.com/song/fd419283-349d-4bc5-a5d2-66537f08ccee

Os quiero


La pérdida de mis padres,

Un dolor que te arranca el corazón

yo  estaba lleno de amor por ellos,

Y un día marcharon allí arriba.


El camino de mi padre trazaba

Su rumbo hacia las puertas del cielo.

Mientras yacía enfermo, le cuidaba,

se fue sin dejar rastro de dolor.


A su lado, en la cama del hospital,

escuchaba su respiración

Le cogí la mano y le hablé

hasta que exhaló su último aliento.


«Te quiero», palabras que no logré decir,

«Te quiero», lo lamento cada día.

«Te quiero», siempre, día y noche

«Te quiero»


mi madre fue en su búsqueda

y dejó en mí un último recuerdo

nuestros corazones entrelazados,

Nuestras miradas alineadas.


La dejé allí, Por su cuidado

Pensé que estaría bien

Pero mi corazón no pudo soportarlo,

Siento que la abandoné allí.


«Te quiero», palabras que aprendí a decir,

«Te quiero», cada día, cada noche.

«Te quiero», con una mirada, ella lo sabía,

pero las palabras son eternas


«De mi padre, su último aliento tomé 

de mi madre, su última mirada.

Nunca he amado así en mi vida,

en mi corazón, ambos seguís vivos.


os quiero, daría mi vida por vosotros,

os echaré de menos mientras viva.

Pronto nos veremos, más allá del cielo,

os quiero hasta el día en que muera.


Francis Taza

Mi libro de vida - podcast - Episodio 14 - Decepción

 


Decepción

Hay canciones que no nacen por ganas de buscar conflicto, sino por la pura necesidad de vaciar la mochila de una vez por todas, decir las cosas a la cara y dejar de cargar con culpas que no me corresponden. No me van a leer todos, tan solo quienes tengo por aquí pero para mi me vendrá bien, pues el hablar las cosas siempre viene bien. Me habría encantado ir a la próxima reunión de esta mi generación y así poder cerrar este círculo y contar a todos en persona todos mis sentimientos pero el trabajo no me dejará ir , así que por aquí lo relataré.

Muchos querían saber qué me pasaba por dentro y por qué nunca fui a ninguno de los eventos que organizaban los de esa cuarta línea de consanguinidad. Les hice el vacío en todas sus reuniones por los motivos que ahora voy a relatar. Eso provocó que me distanciara también de mis tíos, algo de lo que me arrepiento profundamente, aunque hoy en día mantengo un acercamiento general con todos ellos.

Por las marcas de los abusos y la historia que llevo a mis espaldas desde niño, me he culpado de casi todo en esta vida, incluso de situaciones desgarradoras como pensar si pude hacer más cuando mi madre falleció en la residencia. Ese sentimiento de culpabilidad me ha acompañado siempre por dentro. cualquier cosa por mínima que fuera me sentía culpable y así toda una vida.

Mis padres me inculcaron el verdadero valor de la familia; no solo del núcleo cerrado, sino de la familia entera. Crecí viendo una lealtad real y siempre estuve ahí en todas y cada una de las reuniones: bodas, bautizos, comuniones, hospitales o entierros; llegaba el primero y me iba el último.siempre he dado todo de mi con cariño real y sin condiciones.

Sin embargo, la respuesta de mi propia generación, esa cuarta línea de consanguinidad, fue un muro helado. Al igual que uno de ellos abusó de mí, el resto me decepcionó. Cuando viví lo de mi propia boda, cuando tras la tarta vi cómo todos, menos los sevillanos, decidieron marcharse sin más, mi primer pensamiento automático fue culparme a mí mismo: «¿por qué me pasa esto a mí?, ¿habré sido tan malo con ellos?». Ahí empezó a verse la grieta. para mi fue una falta de respeto deliberada, una declaración explícita de desinterés y un feo manifiesto. Y es que fue un caso único: antes y después de la mía hubo más bodas en la familia, y en todas ellas todo el mundo se quedó de principio a fin, disfrutando y acompañando hasta el último minuto a la pareja. La única boda donde se fueron fue la mía. ¿qué queréis que piense?

Tiempo después de mi boda, ya empecé a ver cosas feísimas: cruzarme por la calle con dos de ellos en ocasiones distintas y ver cómo, al ver venir a mi esposa y a mis hijos, daban la vuelta para no saludar.

Cuando en 2004 nació mi hija Sara, solo dos vinieron a conocerla. En 2011 nació mi hijo Rubén y solo vino uno. Con la excepción de mi prima Ana, que viniendo desde Melilla hizo el esfuerzo de estar a mi lado para el nacimiento de mis dos hijos, demostrando que solo hay que querer y es la única, para mi,  que ha estado a la altura. Para el resto de esa cuarta línea de consanguinidad, el desinterés hacia mis hijos fue total. Falta de corazón, una demostración de desinterés absoluto y un desprecio inexplicable. Ni una llamada de teléfono para preguntar. Y la historia se repitió cuando mi padre pisó el hospital, visitas contadas con los dedos de una mano y cuando mis padres fallecieron, a mi personalmente algunos que me vieron si pero el resto nada de nada de nuevo, a los pésames hay que echarle huevos y ponerles voz pues aunque es algo que no queremos que pase hay que tener valor para hablarlo y si no puedes ir, llama, no que alguno me enviaron pésames escritos por whatsapp a los que ni conteste, me pareció una falta de Falta de respeto, falta de consideración, falta de empatía, falta de delicadeza, falta de sensibilidad, falta de educación, falta de tacto, un mero trámite y hecho puramente por compromiso. 

Hoy, cuando algunos me vienen con la excusa de que "todos tenemos vidas liadas y trabajo", me parece una excusa barata. Todos tenemos obligaciones y yo también me he alejado con el tiempo porque, si no quieren saber nada de mis dos hijos, yo tampoco voy a estar ahí. Pero para saber de alguien no hace falta cruzar el mapa: el teléfono existe para llamar.

Si lo piensas bien, no ha sido cosa de uno o dos; han sido prácticamente todos y el feo me lo han hecho a mí directamente. Eso te deja un dolor y una rabia contenidos difíciles de tragar. Y ahora que he empezado a hablar abiertamente de mis traumas y a hacer estas canciones, al ir mandándoles cosas porque nadie sabía nada de lo que pasé, algunos se han acercado bastante y se muestran muy cercanos. Pero por dentro convive todo lo anterior con lo de ahora, un cúmulo de sentimientos encontrados que cuesta encajar.

Esto no me quita el sueño por las noches ni me duele como las verdaderas tragedias de mi vida, pero la palabra es clara: decepción. Llevo los apellidos Taza y Fernández con la cabeza muy alta por la memoria de mis padres y el respeto que le tengo a mis tíos. Si hoy mantengo algo de trato con alguno, es únicamente por mis tíos, no por ellos. Como dice la letra, mi generación ha elegido su camino sin mí, y yo voy caminando en sentido contrario.

Pero, ¿Cómo pretendéis que reaccione con todo lo que ha pasado y todo lo que me habéis hecho? ¿Qué se supone que debería haber hecho yo ante semejante demostración de desinterés? ¿Cómo se digiere que la única boda donde la gente decide levantarse e irse sea precisamente en la tuya? ¿Qué clase de persona hay que ser para mirar hacia otro lado y marcar esa distancia? ¿De verdad os extraña que pusiera distancia cuando lo único que he recibido ha sido frialdad y desprecio? ¿Cómo se puede pedir empatía o cercanía cuando el dolor ajeno solo se despacha con un mensaje rápido para cumplir? ¿Qué respuesta esperábais después de años acumulando feos, silencios y espaldas giradas en plena calle? 

Esto solo ha sido el relato de mis vivencias con vosotros. A partir de este texto no quiero tener que contestar a nada más; no quiero conversaciones sobre esto ni por teléfono ni por redes sociales. Tan solo, si nos vemos algún día, poder charlar. Aun así, la decepción no se me irá nunca del corazón.

Me quedo con lo que de verdad suma: mi mujer, mis hijos y los pocos que demuestran las cosas de corazón.

Hace poco, uno de mis tíos me dijo que yo era su favorito. Ojalá me lo hubiera dicho antes, porque quizás me habría pasado menos tiempo creyéndome inferior o, peor aún, sintiéndome culpable de que nadie me llamara o viniera a visitar a mis hijos.


Enlace a Ivoox https://www.ivoox.com/episodio-14-decepcion-audios-mp3_rf_181581270_1.html


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El video 


La canción en suno  https://suno.com/s/6ihMmSEsGfE5Rcsm


Decepción


Muchos querían saber,

qué estaba pasando dentro de mí.

Cuando aún era indiferente,

mientras me acercaba a ellos.


Es fácil de entender, debeis admitirlo,

hasta un niño lo haría, 

dejemos atrás los cuentos inventados

y digamos la verdad que encontramos.


Decepción, esto es lo que diré

cada vez que lo recuerde, 

Decepción, es la amarga sensación

cuando pienso en mi generación


Ser alguien amable y siempre cercano,

dándolo todo, año tras año.

En cada reunión, en cada escena familiar,

mi presencia, mi amor siempre era sincero.


La generación de mis padres, leales,

firmes en todo lo que decían y hacían.

Mi generación, un mundo aparte

Lo demostraron claro, TAN LISTOS


La decepción es lo único que me queda,

si ninguno de los míos viene hoy aquí, 

Decepción es lo que siento por dentro,

por cada uno de ellos, mi rabia es mayor.


¿Por qué no vinieron a verlos?

¿Por qué ni una sola llamada aquí?

Me sentí más allá del abrazo de todos,

buscando una sola razón, un motivo.


Dos ángeles surgieron de mis huevos,

les guste o no, llevarán mi apellido

cuando los mayores no estén aquí,

el vínculo de sus hijos no parecerá sincero.


Decepción, pero los pocos que vinieron

no salvarán al resto de mi sentencia

Decepción, consternación, desilusión

Llámalo como quieras, el sentimiento es el mismo


Si quieres, te lo puedo explicar de nuevo,

expresando mis sentimientos, sinceros y verdaderos.

Pero mi generación ha seguido su propio camino,

y estos son mis pasos, para que los examines.


Sin rencor, pero con decepción.

¡DECEPCIÓN,

DECEPCIÓN,

DECEPCIÓN!


Francis Taza