Mostrando entradas con la etiqueta Heavy Metal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Heavy Metal. Mostrar todas las entradas

domingo, 27 de septiembre de 2026

Mi libro de vida - podcast - Episodio 13 - Mi vida

 


Mi vida

Hoy quiero compartir algo que nace directamente del pecho: una canción que es una carta de amor a mis dos grandes amores, mis hijos, Sara y Rubén. Su título es Mi vida.

La historia empieza en esa etapa de tranquilidad en pareja, pero de golpe la vida te regala una ilusión enorme. En 2004 llegó Sara. Primera nieta para  mi madre, ella deseaba con el alma una niña, así que su llegada fue una fiesta para todos. Recuerdo los paseos, comprarle sus trajecitos, jugar con sus muñecas, verla crecer y empezar a hablar... Tengo un archivo enorme de fotos, audios y vídeos grabados de esa época.

Años después, en 2011, vino Rubén. Él era distinto: rubio y con el pelo rizado, igualito a su madre, mientras que Sara sacó mi pelo moreno y liso. Por eso meto esa broma en la canción de «¿de dónde habrá salido?», porque no se parecía a mí en nada. Con él vivimos de nuevo la magia de ver crecer a otra personita, pero esta vez con la complicidad de Sara, que cuidaba de su hermano pequeño con un cariño enorme, ella eligio su nombre y siempre estaba pendiente de su hermano.

Tenerlos me enseñó lo que significa amar sin reservas. Me vi dándoles exactamente lo mismo que mis padres me entregaron a mí: el afecto más limpio y verdadero que existe. Ellos curaron mis heridas y se convirtieron en mi motor diario, en el aire que respiro y en mi razón para no rendirme jamás. Pero ser padre también trae ese nudo en el estómago, esa lucha constante por blindarlos frente a las bofetadas del mundo, por velar su descanso y estar ahí cada vez que tropiecen. 

Hoy Sara ya es toda una mujer con 22 años, estudiando fuera y haciendo su camino, el amor por ella sigue intacto. Y Rubén tiene 15 y está en casa,  yo intento guiarlo por el buen camino. Todo lo que he intentado transmitirles es el respeto, la educación y los valores que me enseñó mi padre. Ojalá se parezcan a él, porque mi padre me da veinte mil vueltas y no le llego ni a la suela de los zapatos.

Ellos dos sanaron mis heridas, se convirtieron en mi motor y en mi razón para no rendirme. Y aunque hoy en día mi cabeza sea a menudo un caos donde cuesta encontrar la luz, necesitaba dejar esta canción grabada. Para recordarles que, pase lo que pase, ellos son el vínculo más sagrado de mi corazón.

Os dejo con Mi vida. Ojalá os llegue al corazón.

Enlace a Ivoox https://www.ivoox.com/episodio-13-mi-vida-audios-mp3_rf_181204868_1.html

Enlace a YouTube 



 El video 



La canción en suno https://suno.com/s/noI9eybLCjGHXPqo

Mi vida


Poco a poco, la felicidad llegó,

juntos hallamos nuestro camino. 

Días y noches, sin  preocupación,

luchando entre el bien y el mal cada día. 


Llegó el día en que todo cambiaría,

La primera mirada de una niña, 

Un regalo repentino e inesperado,

un camino desconocido, un futuro nuevo.


Entonces llegaste tú, mi Sara querida,

2004, un nuevo comienzo,

mi niña bonita, que desterró los miedos,

una hija maravillosa de gran corazón. 


Mi vida, me enseñaste a empezar de nuevo 

Mi vida, y llenaste mi mundo de luz

Mi vida, eres la llama que me da aliento

Mi vida, eres quien cura mi espíritu roto


Llegaste a mi mundo para enseñarme a amar,

paso a paso, viendo tu vida crecer,

mi pequeña gran niña, mi luz al caminar,

el orgullo más puro que un padre puede tener.


Luego llegó un torbellino, lleno de gracia,

Rubén en 2011, una señal de alegría,

un pedacito de cielo, una cara sonriente,

cabello rubio, de dónde vino, un misterio.


Un alma a quien enseñar su camino,

tú pronuncias mi nombre, gritas mi nombre,

una razón por la que respiro eres tu

este amor loco, para siempre mío.


El rumbo marcado, ahora sois dos, 

sois todo el refugio que mi alma buscó.

Mi Sara, mi Rubén, mi alegría,

sanando el dolor y cada herida.


Mi vida, nada me detiene por vosotros, 

Mi vida, el amor más puro que hay,

Mi vida, mi corazón os pertenece,

Mi vida, una canción lo dice: "Aquí estoy".


Me preocupo hasta dolerme el alma, 

el miedo de un padre, un peso enorme,

mientras vosotros soñáis,

yo lucho contra todo destino.


Para libraros de los golpes del mundo, 

para salvaros de cada caída,

para sosteneros cuando tropecéis,

velaros el sueño en noches oscuras.


Para ambos, este viaje es verdadero,

una promesa hecha con amor,

El profundo vínculo de mi corazón, 

una confianza que no se apagará.


Mi corazón os pertenece,

hasta que el reino de los cielos llegue.

Si alguna vez os fallo, recordadme,

por quien fui, no por lo que hice.


Mi vida, sois la fuerza por la que vivo,

Mi vida, mi razón para seguir en pie,

Mi vida, el aire que respiro, mi vida

Mi vida, un amor tan profundo,


sois Mi vida,

sois toda Mi vida.

Francis Taza

jueves, 17 de septiembre de 2026

Mi libro de vida - podcast - Episodio 9 - Rabia

 


Sombras de la infancia

Con esta canción me enfrento de forma directa y sin rodeos a la realidad del abuso sexual que sufrí en mi niñez. Escrita desde la perspectiva del momento en que la compuse, es la puerta de entrada a todo mi proyecto: una mirada atrás donde expongo la herida original, la confianza traicionada y la quiebra absoluta de mi inocencia.

En mi memoria, los domingos en casa eran un refugio de paz y armonía. Recuerdo perfectamente la música clásica que ponía mi padre resonando por las habitaciones, a mi madre cocinando y los momentos en los que les ayudaba a trabajar la madera, a limpiar o a prepararnos para salir a pasear. Eran días cálidos y sencillos donde cualquier plano familiar se sentía seguro.

Sin embargo, ese entorno seguro se rompió por completo desde dentro. Alguien cerccano, estábamos siempre juntos y el contacto era continuo, lo que facilitó que comenzara el horror. Aquel sujeto perverso, que venia con su hermana, aprovechó la cercanía familiar para colarse en las tardes de juego que yo compartía con mi hermano entre soldaditos, clicks y madelmans, transformando la diversión inocente en el escenario de sus abusos.

A causa de aquello, la percepción de mi propia infancia cambió para siempre. Hoy odio todos y cada uno de esos muñecos, porque quedaron marcados como el nexo imborrable con la perversión de ese ser. Con el paso de los años, el dolor no ha remitido y los recuerdos se quedaron enquistados dentro de mí, sin hallar la forma de salir ni de sanar.

Ahora, a través de este proyecto musical y de cada una de sus palabras, esa es exactamente mi firme intención, sanar. No busco el lamento ni la compasión, sino la verdad cruda y sin filtros: utilizo cada texto y cada nota como la única herramienta capaz de volcar todo lo que callé durante décadas. Cierro la etapa del miedo y abro de par en par la puerta a este viaje sonoro, invitando a quien me escuche a recorrer estas canciones no solo como el testimonio de una herida, sino como mi verdadero e irreversible proceso de liberación, justicia emocional y reconstrucción personal.

El enlace a Ivoox https://www.ivoox.com/episodio-9-rabia-audios-mp3_rf_180500719_1.html

Enlace a YouTube 



 El video   

La canción en suno https://suno.com/s/66S5cxVA9jebeXlw

Rabia 


Mis manos tiemblan, mi sangre es fuego

tengo un deseo destructivo

Veo el rostro que me robó la luz

y lo único que quiero es gritar 


Enterraste el pasado 

pensaste que había desaparecido

pero la bestia que creaste sigue viva

Se alimenta del recuerdo, crece con el dolor


Dicen que el perdón es la única salida

pero esa palabra no me vale ya

mi pecho está cerrado, solo busco venganza

por mi vida robada y la ruina que causaste


Rabia, es un veneno en mis venas

una maldición que no puedo contener

La luz se ha ido, el infierno está aquí

no hay vuelta atrás, no hay vuelta atrás


Mis heridas gritan la verdad que no callo 

siento el veneno correr por mis venas

un fuego que arde, pero nunca se apaga

un recuerdo que está atrapado en mi cerebro


La furia revienta en mi garganta

liberando la fuerza que tenía guardada

Rompo de un golpe todo mi silencio

destruyendo las barreras que me frenaban


La ira es un fuego que no se apaga

El dolor guardado revienta por dentro 


Rabia, es un veneno en mis venas

una maldición que no puedo contener

La luz se ha ido, el infierno está aquí

no hay vuelta atrás, no hay vuelta atrás


La única forma en que me siento vivo

es ver este fuego, ver cómo crece

Ahora soy un cazador, un depredador

de un pasado que llama a la puerta


No hay más huida, no hay más miedo

solo una razón para quedarme aquí

Mi alma rota, mi mente fracturada

un nuevo tipo de oscuridad tengo que encontrar


Mi cuerpo es un arma, forjada por el dolor

un huracán con un solo nombre


Rabia, es un veneno en mis venas

Rabia, una maldición que no puedo contener

Rabia, la luz se ha ido, el infierno está aquí

ohhhhh, no hay vuelta atrás

no hay vuelta atrás

no hay vuelta atrás

Francis Taza

viernes, 11 de septiembre de 2026

Mi libro de vida - podcast - Episodio 6 - Culpable

 


Culpable


Cuando sufres un abuso en la infancia, la mente se ve obligada a realizar una maniobra desesperada para intentar sobrevivir al horror. Al ser un niño, tu cerebro no puede procesar la maldad o la perversión del agresor, de modo que busca una explicación lógica y asume una mentira devastadora: terminar creyendo que la culpa fue tuya.  


El gran problema es que esa culpa no se queda encerrada en el pasado. Se filtra en tu cabeza, echa raíces y se convierte en una sombra permanente que te acompaña durante toda tu vida. Con los años, te descubres atrapado en un bucle absurdo: sintiéndote culpable por cosas que ni te van ni te vienen, pidiendo perdón por existencias ajenas, cargando con los problemas, errores o frustraciones de los demás y viviendo con la sensación constante de que tienes la culpa de todo lo malo que ocurre a tu alrededor. Es la trampa de una mente entrenada para asumir una responsabilidad que jamás te perteneció.  Esa carga se transforma en un castigo diario donde te exiges lo imposible, martirizándote con la falsa idea de que podías haber evitado el daño o actuado de otra manera. Terminas sintiendo que tu propio cuerpo no te pertenece y que la culpa es una jaula oxidada de la que no sabes cómo salir. Te condenas a ti mismo por sucesos cotidianos sin sentido, solo porque el trauma te enseñó a ser el culpable perfecto.  


La canción «Culpable» (Guilty) nace precisamente para destrozar esa condena. Es un grito directo para exponer el peso de esa mochila ajena, señalar el origen real de esa mentira y empezar a liberarte de todo el dolor que te obligaron a cargar por culpa de un monstruo. Forma parte de esta primera etapa donde sacamos a la luz lo que durante años estuvo enterrado en la oscuridad.


El enlace a Ivoox

https://www.ivoox.com/episodio-6-culpable-audios-mp3_rf_180103685_1.html


Enlace a YouTube

 


La canción en YouTube    

   


La canción en suno  https://suno.com/s/GE8pEJ2e0PWsxPPC


Culpable


Las palabras que dijiste son veneno en mi garganta

una pesada cadena en un barco medio hundido

Veo tu rostro en cada puerta abierta

diciéndome que debería haber hecho más


El sol sigue brillando,  parece un engaño

cada tic-tac del reloj es una condena

Veo el fantasma de lo que solía ser

mirándome fijamente, en silencio


Camino por la cuerda floja, esperando la llamada

para enfrentarme al juicio, para mantenerme en pie

Pero mis piernas se sienten débiles, mis manos están entumecidas

por el peso de todo lo que me he convertido


Culpable, ya no puedo escapar de este infierno 

solo paso los días aguantando el dolor 

Culpable, esa voz me persigue a todas horas

en mi propia piel estoy atrapado


Una promesa rota, una mentira clavada

una razón por la que solo quiero morir

La voz dentro de mi cabeza, un zumbido constante

dice: «Tú hiciste todo esto por tu cuenta»


Me dijeron que no es mi responsabilidad

pero la carga es pesada, el aire da miedo

Llevo una marca, una letra escarlata

que me dice que podría haber sido mejor


Siento que mi cuerpo no es mío

y el miedo es la única voz que conozco


Culpable, ya no puedo escapar de este infierno 

solo paso los días aguantando el dolor 

Culpable, esa voz me persigue a todas horas

en mi propia piel estoy atrapado


Este camino solitario, esta noche interminable

perdido en una batalla que no puedo librar

Mi propia maldita culpa, un acto fatal

una semilla amarga, una necesidad ardiente

de huir


El mundo se mueve, pero yo estoy quieto

atrapado en un bucle, en contra de mi voluntad

No hay escapatoria de lo que hay dentro

de un lugar en el que tengo que esconderme


La paz que me robaste se ha ido

y ya no sé quién soy


Culpable, me encerraste en este infierno

Culpable, aguantando este dolor

Culpable, esa voz me machaca la cabeza

Culpable, me rompiste por dentro

Culpable, en mi propia piel

Culpable, estoy atrapado

Culpable

Culpable de todo


y así me siento a diario

culpable de todo


Francis Taza


miércoles, 26 de agosto de 2026

Mi libro de vida - podcast - Episodio 3 - Escapar de la luz




Hay heridas que abren la carne, pero hay intromisiones en el corazón que resultan directamente mortales.
Ocurrió casi de seguido, en aquel mismo tiempo en que sufría el primer abuso.
Mientras mi mente de niño intentaba asimilar el golpe, apareció ella a la que en esta canción llamo "Luz", con toda la ironía del mundo, porque no trajo claridad sino la maldad más pura, fría y cegadora, aparte de llamarse así.
Vino a mofarse, a reírse y a atacar mi sexualidad de la forma más vil imaginable delante de todos. Yo era solo un niño de 8 años. Un niño que representaba la pureza, la inocencia, el juego y la limpieza del mundo. No sabía nada de la vida, no entendía qué era aquello, ni cómo debía actuar, ni cómo debía hablar, ni qué se suponía que tenía que hacer. No tenía herramientas para defenderme, ni alcance para comprenderlo, pero la crueldad de las risas y los cánticos me hizo saber que algo estaba terriblemente mal.
Por vergüenza y por ya pensar que todo andaba mal a mi alrededor, jamás se lo conté a mis padres ni a nadie. Me lo tragué todo en absoluto silencio. Y el verdadero dolor que arrastro no es solo aquel golpe inicial, sino la pesadilla diaria que tuvo que sufrir aquel niño solo en el mundo tanto tiempo solo y con eso dentro.
Sin saber cómo reaccionar, me replegué. No solo huí hacia afuera: huí hacia lo más profundo de mi interior. Todo se atrancó en mi alma. Empecé a agachar la cabeza y a esconder mi propio cuerpo. Me tapaba con prendas largas hasta en pleno verano porque esa humillación me hizo aborrecer todo lo que salía de mí: mi imagen, mis maneras, mi voz, mi propia existencia.

Aquellos dos traumas me hundieron por completo. Esa soledad se apoderó de mí y se volvió una condena que ha arruinado mi vida. Las burlas y las risas aún resuenan hoy en mi cabeza con el mismo mal de entonces. La paranoia se convirtió en mi sombra: aunque llegase el primero para ponerme en la fila del colegio, no podía soportar tener a nadie a la espalda; dejaba que todo el mundo me pasara para tener a todos de frente. Así fue en el colegio, en el instituto, en la calle y en la mili. La idea de ir a viajes de fin de estudio, a excursiones o a sitios con multitudes me aterraba. Relacionarme con chicas de joven era un muro gigante. Incluso hoy, después de casi cinco décadas, el sonido de unas pisadas detrás de mí me paraliza por completo, haciéndome imposible dar un paso tras otro.

He caminado en soledad durante 47 años, con poquísimos amigos que milagrosamente se acercaban a mí sin juzgarme. Es ahora, en el presente, cuando por fin cuento con el apoyo de mis amigos y de la familia que me sostiene e intenta ayudarme en medio de esta tormenta.


Aquí lo tienes en YouTube 


Y su video 


Y en suno


Escapar de la luz


Perdido en los ecos de un día de verano

Se llamaba Luz, ella me alejo

Escondido en lo más profundo

una máscara de dolor


Cuarenta y seis años huyendo

Hizo de mi vida un infierno

me arrastró hacia abajo

Para siempre trastornado

sin hacer ruido


Han pasado tantos años

¿Cómo puedo cambiar esto?

Retroceder en el tiempo

dejar atrás ese pasado de dolor


¿De dónde vengo? ¿A dónde voy?

Escapar de la luz, es todo lo que sé

De sus palabras crueles no puedo escapar

Atrapado en recuerdos que no puedo borrar

Escapar de la luz

Escapar de la luz


Su risa se convirtió en dagas en mi alma

Siempre escondiéndome, esquivando, fuera de control

Nadie me vio, a nadie le importó protegerme

Siempre huyendo de esa luz que se mostró


Las sombras me persiguen día y noche

Las cicatrices no se curan, el odio arde con tanta intensidad

Detesto la luz que me hizo dudar

Mi vida está estancada, no encuentro una salida


¿De dónde vengo? ¿A dónde voy?

Escapar de la luz, es todo lo que sé

De sus palabras crueles no puedo escapar

Atrapado en recuerdos que no puedo borrar

Escapar de la luz

Escapar de la luz


He conocido el amor, he conocido la pérdida

Pero su luz destrozó el rumbo de mi vida

Sigo buscando una nueva forma de ser

Mi mejor amigo me ayuda a liberarme


¿De dónde vengo? ¿A dónde voy?

Escapar de la luz, es todo lo que sé

sus palabras aún me persiguen, pero me liberaré

De la luz que intentó cegarme


Una vida, un dolor, pero la esperanza permanece

Me encontraré más allá de las cadenas de la luz

Escapar de la luz

Escapar de la luz



Si miras la portada de la canción, ves a ese niño de 8 años corriendo por la playa junto a mi versión adulta, mientras esa figura siniestra flota al fondo. Encaja de forma escalofriante con la realidad: Escapar de la Luz es la huida desenfrenada de casi cinco décadas, pero también el punto donde el adulto vuelve para abrazar a ese niño, plantar cara a esa falsa luz y romper de una vez por todas las cadenas de ese tormento.

Francis Taza