viernes, 4 de septiembre de 2026

Mi libro de vida - podcast - Episodio 4 - El veneno de las palabras

 


El veneno de las palabras

Hay golpes que rompen los huesos, pero las palabras venenosas se meten en la sangre y pudren la propia identidad. Este tema va de la mano del anterior, enfocado en la misma maldad y en el mismo tiempo en que sufría el primer abuso.

Llegué a Benajarafe con unos 8 años, cuando mi padre compró en la
Urbanización La Sirena, un lugar de ensueño en primera línea de playa y no se vendió hasta 1998. Pasé allí casi dos décadas. 

Yo era solo un niño nuevo que no conocía a nadie. Para no estar solo, me pegué a mi hermano mayor, que hacía amigos fácilmente. En la que creo que fue la única vez que salí con él a la urbanización, apareció ella, ¿su nombre? Luz, tal como la nombro en la canción porque al principio tenía su luz. Aquella figura que parecía dulce por fuera vino a derramar su veneno más vil. Para conseguir sus propios fines, que era ligarse o follarse a Pepe, decidió eliminarme como niño de la pandilla y anularme como persona ante todos. Me cantó, me gritó y atacó mi inocencia y mi sexualidad. Viniendo de los abusos, esa combinación me destruyó por dentro. Me lanzó al exterior sin palabras, sin saber cómo reaccionar, hablar, pensar ni luchar.
Aquello me convirtió para siempre en alguien solitario, amargado y de pocas palabras. Encerrarme en mí mismo y ponerme una coraza de seriedad fue la única defensa que encontré, porque ya era un sufrimiento desmedido para un niño. Me arruinaron la infancia y me robaron la capacidad de ser feliz, sustituyendo la inocencia por una desconfianza constante y una tristeza que se me quedó clavada en los huesos. Me convirtieron en un fantasma que caminaba en vida, ahogado en su propio tormento y sin encontrar un solo segundo de paz.
No quería ni verme, ni oírme, ni sentirme; no me gustaba ni mi imagen ni mi persona, llegué a odiarme. Ya no me gusté nunca más y me odié para siempre.
Me hicieron así estas dos personas, por llamarlas de alguna manera; los odio tanto o más como me he odiado a mí mismo desde siempre.
Desde aquel momento, mi estancia allí o en cualquier lugar de este mundo maldito para mí se convirtió en una condena. Crecí sintiéndome
constantemente observado, juzgado, señalado, rechazado, acorralado,
condenado e invisible, pensando que era raro y lo peor de aquel lugar. No tuve amigos casi nunca; solo me juntaba con algún niño al que los demás también rechazaban, convirtiéndonos en los apartados. Años después, de más joven, alguno se me acercó por afinidad musical, casualidad de la vida, el hermano de ella, pero el daño de raíz ya estaba hecho.
Lo que más me pesa hoy no son solo aquellas palabras, sino el dolor de haber crecido con todo eso a la espalda, solo, en absoluto silencio y sin saber qué hacer. Siento una profunda lástima por el niño indefenso que fui, pero casi más por el adulto en el que me he convertido tras cargar cinco décadas con este peso.




Aquí lo tienes en YouTube 



Y su video  



El veneno de las palabras

Otro recuerdo que me persigue cada día
Cerca de los momentos de abuso, tan lejos
Son esas palabras las que marcaron mi vida para siempre
Ha sido insoportable, 47 años de sufrimiento

En un lugar al que íbamos en el calor del verano
Apareció una luz, parecía tan dulce
Pero no era así, fue el comienzo de mi dolor
Esa luz, esa persona, el reinado de mi peor pesadilla

El veneno de las palabras
querías echarme de la pandilla
El veneno de las palabras
me hundiste profundamente, es horrible
El veneno de las palabras
¿Estar cerca de ti era tan malo?
El veneno de las palabras
No querías testigos menores cuando te follaste a Pepe

Si tengo 8 años, si él me pone boca abajo
y ella me humilla con palabras injustas
Menosprecias mi edad, mi alma, mi sexualidad
Ambos sucesos me destrozan por dentro

Tú creaste mi debilidad, dudo de mí mismo a diario
Dudo de mi capacidad para comunicarme, tan frágil
Mi valor como persona, lo lamento constantemente
Me hiciste crecer con la peor autoestima, es verdad

El veneno de las palabras
Ahora no me miro ni me quiero
El veneno de las palabras
MI MEJOR SUEÑO, UN INFIERNO
El veneno de las palabras
Algún día te arrepentirás

En mis mejores días, sigo dudando de todo
Me hiciste construir un caparazón, sin alegría que aportar
Ni mi aspecto, ni mi persona, ya no me gustaban
Has sido y serás mi peor pesadilla

Ahora no sé quién soy ni cómo soy
No sé cómo definirme, no puedo entenderlo
Tantos años luchando por ser yo mismo
no sé cómo aceptarme. Ya lo ves

El veneno de las palabras
con tus palabras querías alejarme
El veneno de las palabras
solo conseguiste alejarme de todo
El veneno de las palabras
siempre solo y con miedo
El veneno de las palabras
Nadie sabe cómo soy realmente

TÚ MOLDEASTE MI INSEGURIDAD
MI CONFIANZA SE HIZO AÑICOS
¡EL VENENO DE LAS PALABRAS!

El veneno de las palabras, absurdo

El veneno de las palabras es sacar a la luz esa pesadilla, ponerle nombre a la crueldad que moldeó mi inseguridad y empezar a romper ese hechizo para reclamar, por fin, la paz que me robaron.

Francis Taza

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