Decepción
Hay canciones que no nacen por ganas de buscar conflicto, sino por la pura necesidad de vaciar la mochila de una vez por todas, decir las cosas a la cara y dejar de cargar con culpas que no me corresponden. No me van a leer todos, tan solo quienes tengo por aquí pero para mi me vendrá bien, pues el hablar las cosas siempre viene bien. Me habría encantado ir a la próxima reunión de esta mi generación y así poder cerrar este círculo y contar a todos en persona todos mis sentimientos pero el trabajo no me dejará ir , así que por aquí lo relataré.
Muchos querían saber qué me pasaba por dentro y por qué nunca fui a ninguno de los eventos que organizaban los de esa cuarta línea de consanguinidad. Les hice el vacío en todas sus reuniones por los motivos que ahora voy a relatar. Eso provocó que me distanciara también de mis tíos, algo de lo que me arrepiento profundamente, aunque hoy en día mantengo un acercamiento general con todos ellos.
Por las marcas de los abusos y la historia que llevo a mis espaldas desde niño, me he culpado de casi todo en esta vida, incluso de situaciones desgarradoras como pensar si pude hacer más cuando mi madre falleció en la residencia. Ese sentimiento de culpabilidad me ha acompañado siempre por dentro. cualquier cosa por mínima que fuera me sentía culpable y así toda una vida.
Mis padres me inculcaron el verdadero valor de la familia; no solo del núcleo cerrado, sino de la familia entera. Crecí viendo una lealtad real y siempre estuve ahí en todas y cada una de las reuniones: bodas, bautizos, comuniones, hospitales o entierros; llegaba el primero y me iba el último.siempre he dado todo de mi con cariño real y sin condiciones.
Sin embargo, la respuesta de mi propia generación, esa cuarta línea de consanguinidad, fue un muro helado. Al igual que uno de ellos abusó de mí, el resto me decepcionó. Cuando viví lo de mi propia boda, cuando tras la tarta vi cómo todos, menos los sevillanos, decidieron marcharse sin más, mi primer pensamiento automático fue culparme a mí mismo: «¿por qué me pasa esto a mí?, ¿habré sido tan malo con ellos?». Ahí empezó a verse la grieta. para mi fue una falta de respeto deliberada, una declaración explícita de desinterés y un feo manifiesto. Y es que fue un caso único: antes y después de la mía hubo más bodas en la familia, y en todas ellas todo el mundo se quedó de principio a fin, disfrutando y acompañando hasta el último minuto a la pareja. La única boda donde se fueron fue la mía. ¿qué queréis que piense?
Tiempo después de mi boda, ya empecé a ver cosas feísimas: cruzarme por la calle con dos de ellos en ocasiones distintas y ver cómo, al ver venir a mi esposa y a mis hijos, daban la vuelta para no saludar.
Cuando en 2004 nació mi hija Sara, solo dos vinieron a conocerla. En 2011 nació mi hijo Rubén y solo vino uno. Con la excepción de mi prima Ana, que viniendo desde Melilla hizo el esfuerzo de estar a mi lado para el nacimiento de mis dos hijos, demostrando que solo hay que querer y es la única, para mi, que ha estado a la altura. Para el resto de esa cuarta línea de consanguinidad, el desinterés hacia mis hijos fue total. Falta de corazón, una demostración de desinterés absoluto y un desprecio inexplicable. Ni una llamada de teléfono para preguntar. Y la historia se repitió cuando mi padre pisó el hospital, visitas contadas con los dedos de una mano y cuando mis padres fallecieron, a mi personalmente algunos que me vieron si pero el resto nada de nada de nuevo, a los pésames hay que echarle huevos y ponerles voz pues aunque es algo que no queremos que pase hay que tener valor para hablarlo y si no puedes ir, llama, no que alguno me enviaron pésames escritos por whatsapp a los que ni conteste, me pareció una falta de Falta de respeto, falta de consideración, falta de empatía, falta de delicadeza, falta de sensibilidad, falta de educación, falta de tacto, un mero trámite y hecho puramente por compromiso.
Hoy, cuando algunos me vienen con la excusa de que "todos tenemos vidas liadas y trabajo", me parece una excusa barata. Todos tenemos obligaciones y yo también me he alejado con el tiempo porque, si no quieren saber nada de mis dos hijos, yo tampoco voy a estar ahí. Pero para saber de alguien no hace falta cruzar el mapa: el teléfono existe para llamar.
Si lo piensas bien, no ha sido cosa de uno o dos; han sido prácticamente todos y el feo me lo han hecho a mí directamente. Eso te deja un dolor y una rabia contenidos difíciles de tragar. Y ahora que he empezado a hablar abiertamente de mis traumas y a hacer estas canciones, al ir mandándoles cosas porque nadie sabía nada de lo que pasé, algunos se han acercado bastante y se muestran muy cercanos. Pero por dentro convive todo lo anterior con lo de ahora, un cúmulo de sentimientos encontrados que cuesta encajar.
Esto no me quita el sueño por las noches ni me duele como las verdaderas tragedias de mi vida, pero la palabra es clara: decepción. Llevo los apellidos Taza y Fernández con la cabeza muy alta por la memoria de mis padres y el respeto que le tengo a mis tíos. Si hoy mantengo algo de trato con alguno, es únicamente por mis tíos, no por ellos. Como dice la letra, mi generación ha elegido su camino sin mí, y yo voy caminando en sentido contrario.
Pero, ¿Cómo pretendéis que reaccione con todo lo que ha pasado y todo lo que me habéis hecho? ¿Qué se supone que debería haber hecho yo ante semejante demostración de desinterés? ¿Cómo se digiere que la única boda donde la gente decide levantarse e irse sea precisamente en la tuya? ¿Qué clase de persona hay que ser para mirar hacia otro lado y marcar esa distancia? ¿De verdad os extraña que pusiera distancia cuando lo único que he recibido ha sido frialdad y desprecio? ¿Cómo se puede pedir empatía o cercanía cuando el dolor ajeno solo se despacha con un mensaje rápido para cumplir? ¿Qué respuesta esperábais después de años acumulando feos, silencios y espaldas giradas en plena calle?
Esto solo ha sido el relato de mis vivencias con vosotros. A partir de este texto no quiero tener que contestar a nada más; no quiero conversaciones sobre esto ni por teléfono ni por redes sociales. Tan solo, si nos vemos algún día, poder charlar. Aun así, la decepción no se me irá nunca del corazón.
Me quedo con lo que de verdad suma: mi mujer, mis hijos y los pocos que demuestran las cosas de corazón.
Hace poco, uno de mis tíos me dijo que yo era su favorito. Ojalá me lo hubiera dicho antes, porque quizás me habría pasado menos tiempo creyéndome inferior o, peor aún, sintiéndome culpable de que nadie me llamara o viniera a visitar a mis hijos.
Enlace a Ivoox https://www.ivoox.com/episodio-14-decepcion-audios-mp3_rf_181581270_1.html
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El video
La canción en suno https://suno.com/s/6ihMmSEsGfE5Rcsm
Decepción
Muchos querían saber,
qué estaba pasando dentro de mí.
Cuando aún era indiferente,
mientras me acercaba a ellos.
Es fácil de entender, debeis admitirlo,
hasta un niño lo haría,
dejemos atrás los cuentos inventados
y digamos la verdad que encontramos.
Decepción, esto es lo que diré
cada vez que lo recuerde,
Decepción, es la amarga sensación
cuando pienso en mi generación
Ser alguien amable y siempre cercano,
dándolo todo, año tras año.
En cada reunión, en cada escena familiar,
mi presencia, mi amor siempre era sincero.
La generación de mis padres, leales,
firmes en todo lo que decían y hacían.
Mi generación, un mundo aparte
Lo demostraron claro, TAN LISTOS
La decepción es lo único que me queda,
si ninguno de los míos viene hoy aquí,
Decepción es lo que siento por dentro,
por cada uno de ellos, mi rabia es mayor.
¿Por qué no vinieron a verlos?
¿Por qué ni una sola llamada aquí?
Me sentí más allá del abrazo de todos,
buscando una sola razón, un motivo.
Dos ángeles surgieron de mis huevos,
les guste o no, llevarán mi apellido
cuando los mayores no estén aquí,
el vínculo de sus hijos no parecerá sincero.
Decepción, pero los pocos que vinieron
no salvarán al resto de mi sentencia
Decepción, consternación, desilusión
Llámalo como quieras, el sentimiento es el mismo
Si quieres, te lo puedo explicar de nuevo,
expresando mis sentimientos, sinceros y verdaderos.
Pero mi generación ha seguido su propio camino,
y estos son mis pasos, para que los examines.
Sin rencor, pero con decepción.
¡DECEPCIÓN,
DECEPCIÓN,
DECEPCIÓN!

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