Habitaciones de los recuerdos
Hay días en los que la memoria no te pide permiso; simplemente te asalta. Eso me ocurrió el día que cumplí cincuenta y cinco años, al cruzar las puertas del Palacio Real de Madrid. Una construcción monumental ideada en el siglo XVIII por Felipe V, donde cada salón tiene una función, un nombre, una virtud esculpida en sus techos. Pero mientras caminaba por sus galerías, lo que vi no fue la historia de la monarquía, sino el mapa calcado de mi propia alma. Vi las lágrimas que he derramado a lo largo de toda una vida.
Ahí comprendí el significado profundo de las Habitaciones de los Recuerdos. Para quien convive con la depresión, el pasado no es un archivo cerrado al que acudes de vez en cuando; es una arquitectura invisible pero aplastante que te rodea a cada segundo. La depresión te encadena a un bucle infinito donde cada día, cada hora y cada parpadeo te devuelven a los traumas, a las heridas y a los sufrimientos que creías haber dejado atrás. Te pone frente al espejo de lo que fuiste y de lo que no pudiste ser.
En el palacio caminé por la Habitación de los Espejos, y en cada reflejo no vi reyes ni tapices: vi a ese niño asustado que fui, al hombre que luchó a ciegas contra sombras demasiado oscuras. Pasé por la Habitación del Valor, sintiendo el peso de esa guerra interior contra el pasado que agota hasta la última gota de fuerza. En la Habitación de la Verdad se agolparon las mentiras que sofocan, los silencios que ahogan y los pensamientos que no te dejan respirar. La depresión funciona exactamente así: te convierte en un fantasma caminando por tus propios pasillos, con miedo a que te vean, buscando desesperadamente un rincón donde simplemente no duela existir.
Busqué la Habitación de la Justicia no para ajustar cuentas, sino como una súplica por la paz que le faltó a ese joven que jamás pudo sentirse libre. Me detuve en la Habitación de la Victoria, donde he intentado mantenerme en pie luchando con mis propias manos, entregando el alma en cada canción para intentar sanar. Y finalmente me enfrenté a la Habitación de la Paz, ese lugar tan lejano y difícil de encontrar que he perseguido durante toda mi vida.
La realidad de vivir con depresión es que ese Palacio de los Recuerdos se habita a diario. El silencio que te envuelve en los días más oscuros no te trae tranquilidad; te coloca de golpe en el centro de tu pasado, obligándote a revivir una y otra vez historias que parecen no tener fin. Y así, francamente, no se puede vivir. Llegas a un punto en el que el alma no pide victorias, ni justicia, ni grandes triunfos. Solo pide un tregua. Pide que la paz llame a la puerta, que la lucha pare y que el interior pueda, por fin, descansar.
De esa casualidad, de esa coincidencia entre los nombres de unas salas reales y las cicatrices de una vida, nace esta canción. Un ejercicio de confrontación total para gritarle al mundo que solo queremos paz, y que de alguna manera, esa paz tiene que llegar.
Y deja una última frase habitual en mí en aquella época, se que llegara mi paz, de una forma u otra llegara.
El video
La canción en suno https://suno.com/s/zfd0lfa3LR4bxZH3
Habitaciones de los recuerdos
Al cumplir los cincuenta y cinco años
Recorrí el Palacio Real de Madrid
Construido por Felipe Quinto
Allá por el siglo dieciocho
Cada sala tenía su nombre y función
al recorrerlas vi pasar mi vida
las virtudes de un rey,
las lágrimas de mi alma
Habitaciones de los recuerdos,
cuna de mi aflicción
Habitaciones de los recuerdos,
donde siempre he caminado solo.
Habitación de los espejos,
donde todo mi pasado quedó atrapado.
En cada espejo, a cada edad, luché
contra sombras oscuras para un niño o un hombre.
Habitación del valor,
batalla difícil de ganar
Enfrentándome al pasado, la guerra interior
el coraje poco a poco ve la luz
Habitación de la verdad,
tantos pensamientos se agolpan
Recuerdos de mentiras
No quiero esto, necesito que termine
Habitaciones de los recuerdos,
joven con miedo a todo
Habitaciones de los recuerdos,
no quería que me vieran así
Habitaciones de los recuerdos,
me convirtieron en un fantasma
Habitaciones de los recuerdos,
sigo buscando mi rincón de paz
Habitación de la justicia,
Solo quiero que la paz llame a mi puerta
Por aquel niño que no podía ver
Por aquel joven que no podía ser libre
Habitación de la victoria,
donde me mantengo firme
Luchando por ganar con mis manos
Para conseguir este triunfo ansiado
Habitación de la paz,
tan difícil de encontrar
He pasado mi vida buscándola
puse alma y corazón en esta lucha
Con canciones que intentan sanar,
Habitaciones de los recuerdos, buscando mi camino
Habitaciones de los recuerdos, solo quiero olvidar hoy
Habitaciones de los recuerdos, no quiero luchar más
Habitaciones de los recuerdos, necesito descansar en mi interior
Habitaciones de los recuerdos, no quiero llorar solo
Habitaciones de los recuerdos, ¿cómo puedo pedirlo?
Habitaciones de los recuerdos, cada situación es un recuerdo que pasa
Habitaciones de los recuerdos, lo vivo y lo sufro cada día
Habitaciones de los recuerdos, solo quiero paz en mi interior
de alguna manera llegará

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