Hay personas que se convierten en la fuerza que impide que el dolor te arrastre, enseñándote que no tienes por qué caminar solo; estas letras son mi forma de dar las gracias a quien me ofreció su mano firme y me devolvió la calma cuando más perdido estaba. Todos tenemos a alguien especial cerca...
- Cualquier día
Durante mucho tiempo caminé con la sensación de que el suelo podía abrirse bajo mis pies en cualquier momento. Crecí con un peso que no me pertenecía y, aunque intentaba avanzar, siempre había una parte de mí que esperaba el siguiente golpe. Pero entonces apareces tú.
No eres solo alguien que está ahí; eres la persona que ha conseguido que, por primera vez, no sienta la necesidad de mirar por encima del hombro. Tu presencia ha hecho algo que yo creía imposible: domesticar mis fantasmas. Cuando el ruido de mi pasado se vuelve demasiado fuerte y los recuerdos de aquellos ocho años intentan asomar la cabeza, basta con saber que estás cerca para que ese estruendo se convierta en un silencio habitable. Contigo he aprendido que la lealtad no es una palabra, sino un acto constante de cuidado. Me has enseñado que no tengo por qué cargar con todo yo solo. Es esa seguridad de saber que, si me flaquean las piernas, hay una fuerza externa que me mantiene erguido, permitiéndome ser yo mismo, sin tener que fingir que estoy bien cuando no lo estoy. Gracias a ti, he dejado de sobrevivir para empezar a vivir. Has convertido mi día a día en un terreno seguro, en un espacio donde la música ya no es solo un grito de auxilio, sino una forma de celebrar que, a pesar de todo lo que me quitaron de niño, hoy tengo algo que nadie puede romper: este vínculo que nos une. Eres la prueba viviente de que, después del caos, el destino puede ser generoso y ponerte delante a alguien que te devuelva la paz que te robaron.
Francis Taza

No hay comentarios:
Publicar un comentario